El pasado viernes, la actriz Carrie Fisher sufría un infarto en un avión que la llevaba de Londres a Los Ángeles, ciudad en la que estaba hospitalizada desde entonces. Tristemente, esta mañana ha fallecido a pesar de que las últimas noticias que teníamos sobre su estado de salud era que se encontraba estable dentro de la gravedad con ayuda de respiración asistida ya que había llegado en estado crítico debido a que en el avión y con la ayuda de otros pasajeros, se tardo 10 minutos en estabilizarla.
La actriz, hija de otras dos estrellas de Hollywood como Debbie Reynolds y Eddie Fisher, es mundialmente conocida por su papel de la Princesa Leia interpretado en la saga Star Wars durante cuatro películas; Una nueva esperanza (1977), El imperio contraataca (1980), El retorno del Jedi (1983) y El despertar de la fuerza (2015), y un cameo en la última película relacionada con la saga, Rouge One, aún en cartelera.
Carrie siempre habló de sus problemas con las drogas y el alcohol, mundos en los que muy joven se adentró, ya que tenía tan solo 19 años cuando la fama le llegó de golpe gracias a Leia, y, como bien decía Carrie, el mundo del cine es muy complicado. La actriz sufrió una sobredosis y pasó por proyectos de desintoxicación.
Su carrera cinematográfica realmente sólo brilló en Star Wars y en otras grandes películas como Hannah y sus hermanas, de Woody Allen. Sin embargo, su recuerdo vivirá siempre en el corazón de toda una generación que descubrió en la saga galáctica a una actriz de fuerte personalidad. Carrie, y junto a ella Leia, serán siempre recordadas, tal y como podemos observar en los numerosos mensajes de condolencia que colapsan las redes sociales al conocer su temprana muerte.






