Los accesorios; una pieza clave y cada día más esencial en el armario de muchas mujeres. Bolsos, zapatos, pendientes, anillos... existen cantidad de ellos, cada uno de un color, con una forma que les hace únicos y característicos de los demás, más grandes o más pequeños, accesorios de día o de noche...
Existen distintos tipos de complementos para distintas mujeres. Forman parte de nuestro día a día, contemplan nuestros fracasos y nuestras victorias, recorren este largo camino como es la vida con nosotras.
Pero, ¿alguna vez os habéis parado a pensar que nuestros accesorios nos identifican? o, ¿que un bolso puede llevar encerrado tu personalidad y te puede llegar a definir? ¿Nunca os habéis parado a pensar que dependiendo de tus prendas y accesorios vais a dar una imagen u otra y os juzgarán en base a ello? Así es. Nuestra forma de vestir, nuestra forma de llevar un bolso o si llevamos un tipo concreto de zapatos nos puede descubrir a los demás, puede dar a conocer una parte de nuestra personalidad a alguien que no sabía nada acerca de nosotros.
Un bolso, guste o no, es un símbolo de identidad, algo que te define. Un Louis Vuitton, un Carolina Herrera, un Loewe, Chanel, Prada... incluso un bolso de Zara, todos ellos tienen algo en común; un signo de identidad, algo que les define y les hace distintos al resto, algo especial. Y que cuando nos hacemos con uno de ellos, nos identifica a nosotros también.





