Recuerdo cuando hace unos años mi única preocupación era quedar con mis amigos para jugar a las muñecas, el pilla pilla, el escondite o el juego que tocara esa tarde, hacer los deberes que mandaban en el colegio para que mamá y la profesora estuviesen contentas, coleccionar las muñecas de Barbie para hacer historias con ellas... en fin, juegos de niños. Hoy en día este tipo de juegos han cambiado radicalmente, los niños de entre 10 y 15 años han cambiado la muñeca por el condón - en muchos casos ni este tipo de protección - para jugar con sus amigos a un nuevo juego que está últimamente de moda en la sociedad de hoy en día.
Esto de lo que estoy hablando es el “juego del muelle” también conocido como “ruleta rusa sexual”. Ya con el propio nombre nos podemos hacer una ligera idea. Se trata de una práctica sexual que consiste en que los chicos se sienten en círculo en el suelo sin ropa interior manteniendo su erección, mientras las chicas se van sentando encima de ellos forzando la penetración y cambiando cada 30 segundos. El primer chico que eyacule pierde y queda eliminado del juego hasta que solo quede uno.
Esta práctica comenzó en Latinoamérica y se ha ido extendiendo hasta llegar a nuestro país, donde el primer caso se ha registrado en Fuenlabrada, en un vídeo que, según dicen, está circulando por internet. Pilar Lafuente, ginecóloga en el Hospital La Paz, explica en una entrevista para EL MUNDO que "Lo hemos constatado y es alarmante en la unidad de adolescentes. Hemos pasado de atender dos o tres casos al año a tener 10 menores en un trimestre".
Para los chicos los riesgos son similares, añadiendo ansiedad al intentar no eyacular que a la larga derivará en problemas de erección y eyaculación precoz.
Además de este juego, existen otras prácticas que son menos conocidas como el mamading -turistas que hacen felaciones colectivas en discotecas a cambio de copas gratis -. Con este tipo de prácticas hemos pasado a tener otra percepción diferente del sexo, más peligrosa y que deja a los jóvenes sin infancia, pues se encuentran con una realidad que no deberían de conocer hasta que tengan la madurez necesaria para ser responsables de sus actos.
Este tipo de problemas vienen por querer crecer demasiado rápido, la presión social a la que estamos dispuestos es cada vez mayor y el grupo influye mucho en tu comportamiento. De este modo, los padres deberían estar más encima de sus hijos, explicando el riesgo que corren con prácticas como estas que acaban con la autoestima y dignidad de quienes lo practican y que nada tiene que ver con la diversión.

Esto de lo que estoy hablando es el “juego del muelle” también conocido como “ruleta rusa sexual”. Ya con el propio nombre nos podemos hacer una ligera idea. Se trata de una práctica sexual que consiste en que los chicos se sienten en círculo en el suelo sin ropa interior manteniendo su erección, mientras las chicas se van sentando encima de ellos forzando la penetración y cambiando cada 30 segundos. El primer chico que eyacule pierde y queda eliminado del juego hasta que solo quede uno.
Esta práctica comenzó en Latinoamérica y se ha ido extendiendo hasta llegar a nuestro país, donde el primer caso se ha registrado en Fuenlabrada, en un vídeo que, según dicen, está circulando por internet. Pilar Lafuente, ginecóloga en el Hospital La Paz, explica en una entrevista para EL MUNDO que "Lo hemos constatado y es alarmante en la unidad de adolescentes. Hemos pasado de atender dos o tres casos al año a tener 10 menores en un trimestre".
Los riesgos más destacados de esta práctica los sufren ambos géneros:
Para las chicas lo más preocupantes son los embarazos no deseados cuando realizan la ruleta sin condón, contagio de enfermedades de transmisión sexual -en el caso del Papiloma Humano, aunque puede ser que no acabe en nada grave, podría finalizar generando un cáncer-. A esto hay que añadir posibles desgarros por penetración forzada y vaginismo.Para los chicos los riesgos son similares, añadiendo ansiedad al intentar no eyacular que a la larga derivará en problemas de erección y eyaculación precoz.

Este tipo de problemas vienen por querer crecer demasiado rápido, la presión social a la que estamos dispuestos es cada vez mayor y el grupo influye mucho en tu comportamiento. De este modo, los padres deberían estar más encima de sus hijos, explicando el riesgo que corren con prácticas como estas que acaban con la autoestima y dignidad de quienes lo practican y que nada tiene que ver con la diversión.





