Desde el primer minuto del
partido España dominó en el campo y en las gradas, un púbico entregado ayudó al equipo a dar lo mejor de sí. Mathieu Belie fue el encargado de anotar el
primer y único ensayo del partido, que llegó pronto. Durante la primera parte,
la presión de los rusos fue prácticamente nula, y tan solo consiguieron anotar
dos transformaciones en los primeros cuarenta minutos.
Los jugadores españoles eran una
barrera implacable que los rusos no conseguían sobrepasar, y llegaron al
descanso con el marcador 13-6. La segunda parte no fue muy diferente, y los
rusos se calentaron, llegando a provocar un pequeño altercado con el banquillo
español, pero sus intentos por darle la vuelta al marcador fueron nulos.
Desde la sala de prensa pudimos
escuchar como los jugadores españoles celebraban la victoria en el vestuario
cantando “bomba” mientras esperábamos por la llegada del seleccionador nacional
y el capitán. Ambos están de acuerdo en que el touch ha sido clave para la
victoria y eso, combinado con el buen juego del equipo, ha hecho que se alcen
con la victoria. Confirman que el planteamiento ante Rumanía la próxima semana
cambiará, ya que a pesar de que la estrategia hoy les ha funcionado, dentro de una semana puede que no sea igual, ya que los equipos acostumbran a estudiarse entre sí, y
recuerdan que la delantera de los rumanos es brutal.
El capitán Jaime Nava destacó el compromiso
que vio en todos los jugadores, tanto los que han sido convocados como los que
no, ya que todos tienen la vista puesta en su objetivo principal: conseguir estar en el
mundial de Japón 2020. Desde dentro, el equipo confía en su propia madurez para
afrontar el duro camino que les queda por delante. Por ahora, las cosas parecen ir bien, y esperemos que el rugby español continúe progresando adecuadamente.





