Seguro que todos habéis escuchado
hablar de la polémica camiseta de El Corte Inglés en la que tachaban el “fe” de
la palabra “feminist” para sustituirlo por un “Fun!” creando así “funminist”,
palabra con un significado ambiguo que cada cual interpreta de diferentes
maneras.
Como no podía ser de otra forma,
la polémica está servida, y en Twitter en seguida se comenzó a opinar. ¿Quiere
decir que el feminismo es divertido? ¿O es que el feminismo no puede ser
divertido? Mucha gente comenzó a lanzar opiniones en contra de la franquicia
por lanzar semejante mensaje al mundo, por tildar de aburrido al feminismo.
Podemos leer mensajes como “El
feminismo sirve para hacer coñas y es todo chorrada y diversión para
@elcorteingles Y nos sorprende que nos sigan matando” o “¿Tachar FE de FEMINIST
y cambiarlo por FUN? Y rosa, obvio, bien princesas. ¡Hasta luego Mari Carmen!”
La camiseta, que forma
parte de la colección juvenil de la marca Green Coast, ha dado más que hablar de lo que
sus diseñadores habían pensado, o al menos eso creo yo. De momento, ni el Corte
Inglés ni la marca se han pronunciado al respecto.
Pero hoy no escribo esto para
contar algo que ya sabéis. Hoy quiero enfocar esto desde otra visión. La camiseta no aparece colgada de una
percha, no. La camiseta la lleva puesta una chica, una modelo, es decir, una
persona que estaba haciendo su trabajo y que ahora ve como su foto se ha hecho
viral en internet. “Pues debería estar contenta, al menos la están viendo, eso
es lo que querrá”, podéis pensar algunos, pero no es tan sencillo como eso.
Empaticemos por un segundo. ¿imagináis lo frustrante que puede llegar a ser escuchar las criticas y no poder defenderte? La libertad de expresión es una máxima respetable, pero a veces, por X motivos, no podemos aludir a ella, y hay que callar y tragar. No tiene pinta de ser algo muy divertido, ¿verdad?
Que sí, que me pasa como a vosotros,
que no entiendo el porqué del slogan y que me gustaría que me lo explicasen.
Que no, que no considero que sea necesario criticar a una persona por hacer su
trabajo. Pero está claro, vivimos en un país en el que el criticar está a punto
de convertirse en deporte nacional por excelencia, robándole la importancia
hasta al todopoderoso fútbol, y que a todos nos mola el drama… Pero no por ello
debemos pisar y pasar por encima de nadie más, sobre todo cuando no conocemos
su situación.





